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440. ÓSCAR DOMÍNGUEZ (San Cristóbal de la Laguna, 1906- París, 1957)“Paisaje con árbol y casa”, 1947..

Óleo sobre tabla. 54 x 65 cms.
Firmado y fechado áng.inf.dcho.
Inscripción en el reverso de la tabla que indica que la obra perteneció la colección del gran poeta francés Paul Éluard.
PROCEDENCIA:
Galería Caylus, Madrid.
Edmund Peel & Asociados, Madrid, 21 de junio de 1990, lote 46.
Colección particular.

Esta obra se acompaña de un certificado de autenticidad emitido por DªAna Vázquez de Parga.

Durante los años de la II Guerra Mundial, Óscar Domínguez entabla una estrecha amistad con Picasso, que se convierte en su amigo, mentor y mayor influencia. Además, en 1946, a la vuelta de Breton a París tras su exilio, Domínguez rompe definitivamente sus relaciones con el grupo surrealista. En consecuencia, su obra da un giro a favor de una mayor libertad plástica y de contenidos, antes sujeta a la estricta doctrina surrealista. Si bien, no deja por ello de ser surrealista, sino que amplía los horizontes del movimiento hacia caminos nuevos, que si bien deben mucho en un principio a Picasso y De Chirico, desde finales de los años 40 y hasta su muerte se pueden considera completamente originales.
Respondiendo a un cuestionario realizado por Eduardo Westerdahl, el autor nos explica su posición estética en aquel tiempo: “1º ¿Mis actuales conceptos sobre pintura? Cada vez me acerco más al problema plástico, al lado inventivo que la naturaleza le abre ante la luz, la forma y el color. 2º ¿Mi actitud ante el surrealismo? Ruptura completa con Breton y el grupo surrealista que prácticamente murió al principio de esta guerra, 1939. 3º ¿Mi posición frente a Picasso? Cien por cien con Picasso que es el genio de la edad atómica y un entrañable amigo” (Carta dirigida a Eduardo Westerdahl el 27 de abril de 1949 recogida en Ana Vázquez de Parga, “Óscar Domínguez: antología 1926 - 1957”, C.A.A.M, 1997, p.15.).

Esta libertad plástica y temática característica de su pintura de los años 40 se ejemplifica de manera excelente en “Paisaje con árbol y casa”, firmado y fechado en 1947. En primer término, ocupando la composición de abajo arriba, vemos un gran árbol del que surge una gran hoja verde desde la parte inferior de su tronco. En la parte superior del mismo, dentro de un gran círculo trazado con una gruesa línea negra, el tronco principal se divide en otros dos más estrechos de los que surgen más ramas y hojas, a través de las cuales observamos un gran y brillante sol que lo llena todo con su luz. Hay que señalar que ésta parte superior del árbol está realizada de una manera mucho más realista, o mejor dicho, impresionista, que el resto de elementos de la obra, lo que crea un curioso contraste estético. Detrás del gran árbol vemos una casa de muros blancos y techo a dos aguas con chimenea. Como el resto de elementos de la composición, Domínguez dibuja de manera muy esquemática el contorno de la casa con un grueso trazo de color negro y añade libremente los colores para rellenar dicho contorno. En algunos casos los colores utilizados son más naturalistas, como el verde para las hojas, el amarillo y naranja para el sol, etc... En otros el artista prescinde del naturalismo a favor de una mayor expresividad, como el rojo para el cielo o el azul violeta para la tierra.

En el reverso de la tabla (fig.1), una inscripción en francés indica que la obra perteneció a la colección del gran poeta de vanguardias Paul Éluard, al que Domínguez conoció en su época surrealista pero con el que estrechó fuertes lazos de amistad durante la época de ocupación junto con Picasso, convirtiéndose en su amigo íntimo hasta la muerte. Producto de esa amistad, Domínguez ilustró el libro de Éluard: “Poésie et vérité” (1942). Se conocen varias obras importantes de Óscar Domínguez que fueron parte de la colección de Éluard, como “La Couturière” (1943), que además sirvió de ilustración a uno de sus poemas.
Paul Éluard dijo de Óscar Domínguez: “Domínguez abre al surrealismo nuevas ventanas que dan a un mundo donde cada cual encontrará un día su bien elemental y el derecho a verlo todo” (Cita de ZAYA, A.: Óscar Domínguez. La era de Gaceta de Arte, 1992, p. 103).




Precio salida

40.000 €

440. ÓSCAR DOMÍNGUEZ (San Cristóbal de la Laguna, 1906- París, 1957)“Paisaje con árbol y casa”, 1947..

Óleo sobre tabla. 54 x 65 cms.
Firmado y fechado áng.inf.dcho.
Inscripción en el reverso de la tabla que indica que la obra perteneció la colección del gran poeta francés Paul Éluard.
PROCEDENCIA:
Galería Caylus, Madrid.
Edmund Peel & Asociados, Madrid, 21 de junio de 1990, lote 46.
Colección particular.

Esta obra se acompaña de un certificado de autenticidad emitido por DªAna Vázquez de Parga.

Durante los años de la II Guerra Mundial, Óscar Domínguez entabla una estrecha amistad con Picasso, que se convierte en su amigo, mentor y mayor influencia. Además, en 1946, a la vuelta de Breton a París tras su exilio, Domínguez rompe definitivamente sus relaciones con el grupo surrealista. En consecuencia, su obra da un giro a favor de una mayor libertad plástica y de contenidos, antes sujeta a la estricta doctrina surrealista. Si bien, no deja por ello de ser surrealista, sino que amplía los horizontes del movimiento hacia caminos nuevos, que si bien deben mucho en un principio a Picasso y De Chirico, desde finales de los años 40 y hasta su muerte se pueden considera completamente originales.
Respondiendo a un cuestionario realizado por Eduardo Westerdahl, el autor nos explica su posición estética en aquel tiempo: “1º ¿Mis actuales conceptos sobre pintura? Cada vez me acerco más al problema plástico, al lado inventivo que la naturaleza le abre ante la luz, la forma y el color. 2º ¿Mi actitud ante el surrealismo? Ruptura completa con Breton y el grupo surrealista que prácticamente murió al principio de esta guerra, 1939. 3º ¿Mi posición frente a Picasso? Cien por cien con Picasso que es el genio de la edad atómica y un entrañable amigo” (Carta dirigida a Eduardo Westerdahl el 27 de abril de 1949 recogida en Ana Vázquez de Parga, “Óscar Domínguez: antología 1926 - 1957”, C.A.A.M, 1997, p.15.).

Esta libertad plástica y temática característica de su pintura de los años 40 se ejemplifica de manera excelente en “Paisaje con árbol y casa”, firmado y fechado en 1947. En primer término, ocupando la composición de abajo arriba, vemos un gran árbol del que surge una gran hoja verde desde la parte inferior de su tronco. En la parte superior del mismo, dentro de un gran círculo trazado con una gruesa línea negra, el tronco principal se divide en otros dos más estrechos de los que surgen más ramas y hojas, a través de las cuales observamos un gran y brillante sol que lo llena todo con su luz. Hay que señalar que ésta parte superior del árbol está realizada de una manera mucho más realista, o mejor dicho, impresionista, que el resto de elementos de la obra, lo que crea un curioso contraste estético. Detrás del gran árbol vemos una casa de muros blancos y techo a dos aguas con chimenea. Como el resto de elementos de la composición, Domínguez dibuja de manera muy esquemática el contorno de la casa con un grueso trazo de color negro y añade libremente los colores para rellenar dicho contorno. En algunos casos los colores utilizados son más naturalistas, como el verde para las hojas, el amarillo y naranja para el sol, etc... En otros el artista prescinde del naturalismo a favor de una mayor expresividad, como el rojo para el cielo o el azul violeta para la tierra.

En el reverso de la tabla (fig.1), una inscripción en francés indica que la obra perteneció a la colección del gran poeta de vanguardias Paul Éluard, al que Domínguez conoció en su época surrealista pero con el que estrechó fuertes lazos de amistad durante la época de ocupación junto con Picasso, convirtiéndose en su amigo íntimo hasta la muerte. Producto de esa amistad, Domínguez ilustró el libro de Éluard: “Poésie et vérité” (1942). Se conocen varias obras importantes de Óscar Domínguez que fueron parte de la colección de Éluard, como “La Couturière” (1943), que además sirvió de ilustración a uno de sus poemas.
Paul Éluard dijo de Óscar Domínguez: “Domínguez abre al surrealismo nuevas ventanas que dan a un mundo donde cada cual encontrará un día su bien elemental y el derecho a verlo todo” (Cita de ZAYA, A.: Óscar Domínguez. La era de Gaceta de Arte, 1992, p. 103).




Precio salida: 40.000 €