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VENDIDO
856. ABRAHAM BEERSTRATEN (1643-1665) o ANTHONIE BEERSTRATEN (1637-1664)Paisaje nevado con patinadores en un lago congelado

Óleo sobre lienzo. 88,5 x 137,5 cm.
Firmado el ángulo inferior izquierdo: "A. Beerstraten".
Inscrito a tiza en el bastidor: "24/726".
En el reverso del lienzo con sello en lacre de colección y en otro sello en lacre en el bastidor.
Con etiqueta inscrita a tinta: "From the Middelton Collection, 21" y otras etiquetas.
 
PROCEDENCIA
Antigua colección Middleton.
Antigua colección Beeroir´s.
Adquirido por los actuales propietarios.
 
La obra que presentamos es una manifestación de la trascendencia que tuvieron los paisajes invernales en la pintura holandesa del siglo XVII siguiendo la tradición flamenca del siglo XVI. Beerstraten, fue una familia de pintores que trabajaron en Amsterdam en el siglo XVII. Jan Abraham Beerstraten (1622-1666) fue el pintor más afamado. Su hijo Abrahaam Danielsz Beerstraten se especializó en paisajes invernales y vistas marítimas idealizadas. Se casó con Magdalena Bronkhorst en 1642, con la que tuvo cinco hijos; dos de ellos pintores: Abraham y Johannes. Abraham se especializó en vistas de ciudades y pueblos invernales y firmó sus obras como “A. Beerstraten”. Sin embargo, se conoce la existencia de otro pintor Anthonie Beerstraten que firmó de igual manera y empleo la misma temática en sus obras, siendo díficil para la historiografía la diferenciación de uno y otro.
 
Sea de Abraham o de Anthonie, es sin duda un lienzo de delicada factura y calidad. Firmado A. Beerstraten, el pintor plasma de forma real un gélido paisaje, envuelto en una luz anaranjada que surge del fondo y dota a la obra de un ambiente bucólico. Sobre la superficie helada un grupo de figuras, unos patinando otros jugando. A la izquierda la vista de una aldea nevada.

Precio salida

15.000 €

VENDIDO POR

17.000 €
VENDIDO
856. ABRAHAM BEERSTRATEN (1643-1665) o ANTHONIE BEERSTRATEN (1637-1664)Paisaje nevado con patinadores en un lago congelado

Óleo sobre lienzo. 88,5 x 137,5 cm.
Firmado el ángulo inferior izquierdo: "A. Beerstraten".
Inscrito a tiza en el bastidor: "24/726".
En el reverso del lienzo con sello en lacre de colección y en otro sello en lacre en el bastidor.
Con etiqueta inscrita a tinta: "From the Middelton Collection, 21" y otras etiquetas.
 
PROCEDENCIA
Antigua colección Middleton.
Antigua colección Beeroir´s.
Adquirido por los actuales propietarios.
 
La obra que presentamos es una manifestación de la trascendencia que tuvieron los paisajes invernales en la pintura holandesa del siglo XVII siguiendo la tradición flamenca del siglo XVI. Beerstraten, fue una familia de pintores que trabajaron en Amsterdam en el siglo XVII. Jan Abraham Beerstraten (1622-1666) fue el pintor más afamado. Su hijo Abrahaam Danielsz Beerstraten se especializó en paisajes invernales y vistas marítimas idealizadas. Se casó con Magdalena Bronkhorst en 1642, con la que tuvo cinco hijos; dos de ellos pintores: Abraham y Johannes. Abraham se especializó en vistas de ciudades y pueblos invernales y firmó sus obras como “A. Beerstraten”. Sin embargo, se conoce la existencia de otro pintor Anthonie Beerstraten que firmó de igual manera y empleo la misma temática en sus obras, siendo díficil para la historiografía la diferenciación de uno y otro.
 
Sea de Abraham o de Anthonie, es sin duda un lienzo de delicada factura y calidad. Firmado A. Beerstraten, el pintor plasma de forma real un gélido paisaje, envuelto en una luz anaranjada que surge del fondo y dota a la obra de un ambiente bucólico. Sobre la superficie helada un grupo de figuras, unos patinando otros jugando. A la izquierda la vista de una aldea nevada.

Precio salida: 15.000 €

VENDIDO POR: 17.000 €

875. ATRIBUIDO A MANUEL DE ARELLANO (h. 1663-1722)Virgen de Guadalupe con escenas de sus apariciones al indio Juan Diego y la ciudad de México con la Basílica Guadalupe en el Cerro de Tepeyac

Óleo sobre cobre. 43 x 31 cm.
Con marco antiguo en madera tallada, estucada y dorada.
 
En 1531, la Virgen María se apareció al indio Juan Diego en el cerro de Tepeyac y le mandó que le dijese al obispo de México, fray Juan de Zumárraga, que erigiera un templo. El obispo le pidió a Juan Diego que le llevara una prueba. La Virgen, en su tercera aparición, le ordenó que cortara flores del lugar y las llevara al prelado, durante su visita Juan Diego desdoblo su manto lleno de extraordinarias flores, dejando al descubierto la imagen de la Virgen impresa milagrosamente en su túnica. La imagen impresa en el manto, es el mismo icono que se venera con el nombre de Nuestra Señora de Guadalupe.
 
La Virgen está representada en el centro de la composición rodeada de rayos de luz, encerrada por una mandorla de flores delicadamente representadas con unos puttis danzantes. En las esquinas del cobre cuatro de los distintos momentos de las apariciones a Juan Diego. En la parte inferior una vista de la Basílica de Guadalupe y del cerro de Tepeyac.
 
Manuel de Arellano fue un pintor activo en México en la década de 1692 y 1721. Son varias las Vírgenes Guadalupanas conservadas de este pintor, una en la antigua colección de los duques de Arión y recientemente subastada, otra firmada el Lacma Museum.

Precio salida

18.000 €

875. ATRIBUIDO A MANUEL DE ARELLANO (h. 1663-1722)Virgen de Guadalupe con escenas de sus apariciones al indio Juan Diego y la ciudad de México con la Basílica Guadalupe en el Cerro de Tepeyac

Óleo sobre cobre. 43 x 31 cm.
Con marco antiguo en madera tallada, estucada y dorada.
 
En 1531, la Virgen María se apareció al indio Juan Diego en el cerro de Tepeyac y le mandó que le dijese al obispo de México, fray Juan de Zumárraga, que erigiera un templo. El obispo le pidió a Juan Diego que le llevara una prueba. La Virgen, en su tercera aparición, le ordenó que cortara flores del lugar y las llevara al prelado, durante su visita Juan Diego desdoblo su manto lleno de extraordinarias flores, dejando al descubierto la imagen de la Virgen impresa milagrosamente en su túnica. La imagen impresa en el manto, es el mismo icono que se venera con el nombre de Nuestra Señora de Guadalupe.
 
La Virgen está representada en el centro de la composición rodeada de rayos de luz, encerrada por una mandorla de flores delicadamente representadas con unos puttis danzantes. En las esquinas del cobre cuatro de los distintos momentos de las apariciones a Juan Diego. En la parte inferior una vista de la Basílica de Guadalupe y del cerro de Tepeyac.
 
Manuel de Arellano fue un pintor activo en México en la década de 1692 y 1721. Son varias las Vírgenes Guadalupanas conservadas de este pintor, una en la antigua colección de los duques de Arión y recientemente subastada, otra firmada el Lacma Museum.

Precio salida: 18.000 €

VENDIDO
888. JOSÉ DEL CASTILLO (Madrid, 1737-1793)San Carlos Borromeo adorando la Cruz1783

Óleo sobre lienzo. 56 x 28 cm,
Procedencia:
Colección particular, Madrid
 
BIBLIOGRAFÍA DE REFERENCIA:
Painting in Spain in the Age of Enlightenment. Goya and his Contemporaries. Catálogo de exposición. Indianápolis, Indianapolis Museum of Art, y Nueva York, Spanish Institute, 1997, pp. 206-208 y 218.
Sambricio, V. de. José del Castillo. Madrid: Instituto Diego Velázquez, CSIC, 1958.
Sambricio, V. de. «José del Castillo, pintor de tapices», Archivo Español de Arte, vol. XXIII, Madrid, 1950, pp. 273-301.
López Ortega, Jesús. El pintor madrileño José del Castillo (1737-1793). Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Geografía e Historia, Depto. de Historia del Arte II, 2014.
López Ortega, J. «Novedades en torno a la obra del pintor madrileño José del Castillo», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, Madrid,  LVII, 2017, pp. 135-160.
 
 José del Castillo comenzó sus estudios junto a José Romero y consiguió la protección de José de Carvajal y Lancaster, primer ministro de Fernando VI. Éste le costeó en 1751 un viaje a Roma para estudiar con Corrado Giaquinto, con quien siguió trabajando cuando ambos se instalaron en Madrid en 1753. Como becario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Castillo regresó a Roma de 1757 a 1764. Completada su formación, solicitó trabajo en la corte y se incorporó a la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara.
 
Bajo la dirección de Anton Raphael Mengs realizó cartones, copiando primero composiciones de Luca Giordano y Giaquinto. En obras posteriores creó invenciones propias con cacerías y asuntos populares, inspirados en la vida cotidiana madrileña, entre ellos muchos de tema infantil. Los cartones, alegres y coloristas, se pueblan de tipos castizos junto a otros de clases más refinadas, que recuerdan estilísticamente los primeros cartones de Francisco de Goya. Además de sus proyectos en la manufactura de tapices trabajó, junto con Andrés de la Calleja en la restauración de las bóvedas de Luca Giordano del Casón del Buen Retiro. En 1780 entregó dibujos para la ilustración de la edición de El Quijote, que preparaba la Real Academia Española.
 
En 1785 logró el nombramiento de académico de mérito de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, hasta convertirse en 1788 en teniente director de pintura. Castillo realizó un número considerable de pinturas de asuntos alegóricos y religiosos. Uno de los ejemplos más ambiciosos es El abrazo de santo Domingo y san Francisco, que forma parte del conjunto de cuadros que decoran la iglesia de San Francisco el Grande en Madrid. En su obra religiosa Castillo oscila entre el rococó aprendido de Giaquinto y el estilo neoclásico impuesto por Mengs. Está es la estética que presenta el inédito San Carlos Borromeo adorando la Cruz. Un pequeño boceto datable en 1783, del que conocemos dos versiones de gran formato en Granada y Madrid.
 
El Soto de Roma, situado cerca de Fuente Vaqueros en Granada, se constituyó como arbolado y bosque protegido para las reales maestranzas, los servicios de artillería y pertrechos militares a comienzos del siglo XVII. Desde 1618 estuvo gobernado por una serie de alcaides, dependientes de la junta de Obras y Bosques. Su administración fue bastante desastrosa, hasta que en 1749, Fernando VI determinó que su cuidado quedase en manos de la secretaría de Estado, y nombró a Ricardo Wall como su gobernador. Posteriormente, durante el reinado de Carlos III, se aprobó la construcción de una parroquia que preveía una capacidad para mil quinientos vecinos. Este encargo recaló en el arquitecto Domingo Lois de Monteagudo. Respecto a la decoración del templo, sabemos gracias a un reciente artículo de Jesús López Ortega todos los pormenores del encargo de los diversos lienzos que la adornaron.
 
A finales de enero de 1783, el conde de Floridablanca escribía al mayordomo mayor de palacio duque de Medinaceli con el objeto de que los encargados del Palacio real de Madrid permitiesen al pintor gallego Gregorio Ferro (1742-1812) sacar una copia del lienzo de la Anunciación de Anton Raphael Mengs con destino al altar mayor de la nueva iglesia del Soto de Roma. Más tarde, el primer oficial de la Secretaría de Estado Eugenio de Llaguno encargó al pintor madrileño Francisco Javier Ramos (1746-1817) que realizase el lienzo que debía de presidir el altar que se situaría en el lado del evangelio. Y finalmente, para el altar del lado de la epístola -que estaba bajo la advocación de san Carlos Borromeo- se encargó a José del Castillo que realizase un gran lienzo, cuyo tamaño fue de cuatro varas de alto por dos de ancho (334,8 x 167,4 cm); tanto la copia de Ramos como el cuadro de Castillo se conservan en la actual parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación de la villa de Fuente Vaqueros en Granada.
 
El segundo San Carlos Borromeo se identifica con aquél que presidió el altar de la capilla del Hospital de San Carlos en el real sitio de San Lorenzo del Escorial. El lienzo, desaparecido durante muchos años, ha sido recientemente identificado por José Luis Vega Loeches en las dependencias de la Casa de la Cultura de la villa de San Lorenzo del Escorial (278,8 x 168,1 cm).
 
Para López Ortega, ambos cuadros recogen el mismo modelo. Siguen el prototipo que el pintor ejecutó para la escena de la derecha del desaparecido oratorio portátil del infante Carlos (1772), cuyo boceto preparatorio se conserva en el Museo Cerralbo (40,5 x 54 cm).

Precio salida

5.000 €

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6.500 €
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888. JOSÉ DEL CASTILLO (Madrid, 1737-1793)San Carlos Borromeo adorando la Cruz1783

Óleo sobre lienzo. 56 x 28 cm,
Procedencia:
Colección particular, Madrid
 
BIBLIOGRAFÍA DE REFERENCIA:
Painting in Spain in the Age of Enlightenment. Goya and his Contemporaries. Catálogo de exposición. Indianápolis, Indianapolis Museum of Art, y Nueva York, Spanish Institute, 1997, pp. 206-208 y 218.
Sambricio, V. de. José del Castillo. Madrid: Instituto Diego Velázquez, CSIC, 1958.
Sambricio, V. de. «José del Castillo, pintor de tapices», Archivo Español de Arte, vol. XXIII, Madrid, 1950, pp. 273-301.
López Ortega, Jesús. El pintor madrileño José del Castillo (1737-1793). Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Geografía e Historia, Depto. de Historia del Arte II, 2014.
López Ortega, J. «Novedades en torno a la obra del pintor madrileño José del Castillo», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, Madrid,  LVII, 2017, pp. 135-160.
 
 José del Castillo comenzó sus estudios junto a José Romero y consiguió la protección de José de Carvajal y Lancaster, primer ministro de Fernando VI. Éste le costeó en 1751 un viaje a Roma para estudiar con Corrado Giaquinto, con quien siguió trabajando cuando ambos se instalaron en Madrid en 1753. Como becario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Castillo regresó a Roma de 1757 a 1764. Completada su formación, solicitó trabajo en la corte y se incorporó a la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara.
 
Bajo la dirección de Anton Raphael Mengs realizó cartones, copiando primero composiciones de Luca Giordano y Giaquinto. En obras posteriores creó invenciones propias con cacerías y asuntos populares, inspirados en la vida cotidiana madrileña, entre ellos muchos de tema infantil. Los cartones, alegres y coloristas, se pueblan de tipos castizos junto a otros de clases más refinadas, que recuerdan estilísticamente los primeros cartones de Francisco de Goya. Además de sus proyectos en la manufactura de tapices trabajó, junto con Andrés de la Calleja en la restauración de las bóvedas de Luca Giordano del Casón del Buen Retiro. En 1780 entregó dibujos para la ilustración de la edición de El Quijote, que preparaba la Real Academia Española.
 
En 1785 logró el nombramiento de académico de mérito de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, hasta convertirse en 1788 en teniente director de pintura. Castillo realizó un número considerable de pinturas de asuntos alegóricos y religiosos. Uno de los ejemplos más ambiciosos es El abrazo de santo Domingo y san Francisco, que forma parte del conjunto de cuadros que decoran la iglesia de San Francisco el Grande en Madrid. En su obra religiosa Castillo oscila entre el rococó aprendido de Giaquinto y el estilo neoclásico impuesto por Mengs. Está es la estética que presenta el inédito San Carlos Borromeo adorando la Cruz. Un pequeño boceto datable en 1783, del que conocemos dos versiones de gran formato en Granada y Madrid.
 
El Soto de Roma, situado cerca de Fuente Vaqueros en Granada, se constituyó como arbolado y bosque protegido para las reales maestranzas, los servicios de artillería y pertrechos militares a comienzos del siglo XVII. Desde 1618 estuvo gobernado por una serie de alcaides, dependientes de la junta de Obras y Bosques. Su administración fue bastante desastrosa, hasta que en 1749, Fernando VI determinó que su cuidado quedase en manos de la secretaría de Estado, y nombró a Ricardo Wall como su gobernador. Posteriormente, durante el reinado de Carlos III, se aprobó la construcción de una parroquia que preveía una capacidad para mil quinientos vecinos. Este encargo recaló en el arquitecto Domingo Lois de Monteagudo. Respecto a la decoración del templo, sabemos gracias a un reciente artículo de Jesús López Ortega todos los pormenores del encargo de los diversos lienzos que la adornaron.
 
A finales de enero de 1783, el conde de Floridablanca escribía al mayordomo mayor de palacio duque de Medinaceli con el objeto de que los encargados del Palacio real de Madrid permitiesen al pintor gallego Gregorio Ferro (1742-1812) sacar una copia del lienzo de la Anunciación de Anton Raphael Mengs con destino al altar mayor de la nueva iglesia del Soto de Roma. Más tarde, el primer oficial de la Secretaría de Estado Eugenio de Llaguno encargó al pintor madrileño Francisco Javier Ramos (1746-1817) que realizase el lienzo que debía de presidir el altar que se situaría en el lado del evangelio. Y finalmente, para el altar del lado de la epístola -que estaba bajo la advocación de san Carlos Borromeo- se encargó a José del Castillo que realizase un gran lienzo, cuyo tamaño fue de cuatro varas de alto por dos de ancho (334,8 x 167,4 cm); tanto la copia de Ramos como el cuadro de Castillo se conservan en la actual parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación de la villa de Fuente Vaqueros en Granada.
 
El segundo San Carlos Borromeo se identifica con aquél que presidió el altar de la capilla del Hospital de San Carlos en el real sitio de San Lorenzo del Escorial. El lienzo, desaparecido durante muchos años, ha sido recientemente identificado por José Luis Vega Loeches en las dependencias de la Casa de la Cultura de la villa de San Lorenzo del Escorial (278,8 x 168,1 cm).
 
Para López Ortega, ambos cuadros recogen el mismo modelo. Siguen el prototipo que el pintor ejecutó para la escena de la derecha del desaparecido oratorio portátil del infante Carlos (1772), cuyo boceto preparatorio se conserva en el Museo Cerralbo (40,5 x 54 cm).

Precio salida: 5.000 €

VENDIDO POR: 6.500 €