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666. ESCUELA FLAMENCA, H.1600El Juicio Final y la Crucifixión (anverso y reverso)

Óleo sobre cobre. 45 x 41 cm.
Inscrito: "Inscrito el cobre del Juicio Final: “TEMPLA POLI VOLVENS TERRAI VISCERA PANDAM. EXQVE CIAM TVMULIS MANES FATOC SVBACTO ET FRACTIS LETHI STIMVLIS CONPLEBO TRIBVNAL FACTA Q CVNTORVM IVDEX PIA ET IMPIA CERNAM”.
La obra que presentamos consta de dos cobres montados en un tondo sobre columna en madera tallada y dorada. Dicho montaje, nos hace pensar que pudiera haber sido concebida con un fin devocional doméstico. En uno de los cobres, el Juicio Final, basado en el grabado de Hans Sadeler de hacia 1588- 1595 según un dibujo de Christoph Schwartz (1545-1592). Con una delicadeza esquisita el pintor ejecuta la complicada escena del Juicio Final con un programa iconográfico ambicioso. En la parte superior, un rompimiento de Gloria, en el centro Cristo sobre un arco iris, con los pies apoyados sobre un globo terráqueo y los brazos en alto, flanqueado por la Virgen y San Juan el Bautista. Les rodean un grupo de ángeles músicos, ángeles que portan los intrumentos de la pasión, los Arma Christi: la columna de la flagelación, la corona de espinas, la cruz y los clavos que simbolizan su triunfo sobre la muerte y el pecado, los doce apóstoles y otros santos. En la parte inferior, San Miguel Arcángel en el centro de la composición, a un lado la representación del Paraiso con las almas de los salvados y a la derecha el infierno con almas de los condenados. En el otro cobre, sobre un paisaje Cristo en la cruz, acompañados de cuatro ángeles que recogen la sangre de Cristo en unos cálices. En la parte inferior, la Virgen María,  San Juan y María Magdalena.
Destacamos el buen estado de conservación de ambos cobres.
 

Precio salida

6.000 €

VENDIDO POR

14.000 €
VENDIDO
666. ESCUELA FLAMENCA, H.1600El Juicio Final y la Crucifixión (anverso y reverso)

Óleo sobre cobre. 45 x 41 cm.
Inscrito: "Inscrito el cobre del Juicio Final: “TEMPLA POLI VOLVENS TERRAI VISCERA PANDAM. EXQVE CIAM TVMULIS MANES FATOC SVBACTO ET FRACTIS LETHI STIMVLIS CONPLEBO TRIBVNAL FACTA Q CVNTORVM IVDEX PIA ET IMPIA CERNAM”.
La obra que presentamos consta de dos cobres montados en un tondo sobre columna en madera tallada y dorada. Dicho montaje, nos hace pensar que pudiera haber sido concebida con un fin devocional doméstico. En uno de los cobres, el Juicio Final, basado en el grabado de Hans Sadeler de hacia 1588- 1595 según un dibujo de Christoph Schwartz (1545-1592). Con una delicadeza esquisita el pintor ejecuta la complicada escena del Juicio Final con un programa iconográfico ambicioso. En la parte superior, un rompimiento de Gloria, en el centro Cristo sobre un arco iris, con los pies apoyados sobre un globo terráqueo y los brazos en alto, flanqueado por la Virgen y San Juan el Bautista. Les rodean un grupo de ángeles músicos, ángeles que portan los intrumentos de la pasión, los Arma Christi: la columna de la flagelación, la corona de espinas, la cruz y los clavos que simbolizan su triunfo sobre la muerte y el pecado, los doce apóstoles y otros santos. En la parte inferior, San Miguel Arcángel en el centro de la composición, a un lado la representación del Paraiso con las almas de los salvados y a la derecha el infierno con almas de los condenados. En el otro cobre, sobre un paisaje Cristo en la cruz, acompañados de cuatro ángeles que recogen la sangre de Cristo en unos cálices. En la parte inferior, la Virgen María,  San Juan y María Magdalena.
Destacamos el buen estado de conservación de ambos cobres.
 

Precio salida: 6.000 €

VENDIDO POR: 14.000 €

682. ESCUELA ESPAÑOLA, SEGUNDO TERCIO DEL SIGLO XVIICapricho arquitectónico con el Incendio de Troya

Óleo sobre lienzo. 108,5 x 164 cm. Sin marco.
Con número de inventario en el ángulo inferior derecho "1036".
 
La obra que presentamos inscrita en el ángulo inferior derecho con número de inventario "1036", es una representación de la caída de Troya, inspirada en los pasajes que se narran en el final del Canto II de la Eneida de Virgilio. El ataque de los griegos, que se introdujeron en la ciudad en el interior de un gigantesco caballo para destruir e incendiar todo cuanto se encontraban a su paso, se produjo por la noche. El pintor inmortaliza el momento de la lucha de los griegos y troyanos representados en un primer término a la izquierda. En un segundo plano, el gigante caballo. A la derecha, en podemos identificar a Eneas, llevando sobre sus hombros a su padre Anquises, e inmediatamente detrás su esposa Creusa, dando la mano al hijo de ambos Ascanio. La escena se representa entre arquitecturas fantásticas de intensos efectos decorativos, compuestas de amplias y ricas perspectivas que quedan iluminadas por el resplandor de los incendios que aparecen en el fondo de la composición.
Las representaciones de la caída de Troya fue una constante entre los pintores madrileños del segundo tercio del siglo XVII. Destacamos El incedio de Troya de Francisco Gutiérrez conservada en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, El incendio de Troya de Juan de la Corte y el lienzo de Francisco Collantes ambos conservados en el Museo Nacional de Prado.

Precio salida

6.000 €

NO VENDIDO

682. ESCUELA ESPAÑOLA, SEGUNDO TERCIO DEL SIGLO XVIICapricho arquitectónico con el Incendio de Troya

Óleo sobre lienzo. 108,5 x 164 cm. Sin marco.
Con número de inventario en el ángulo inferior derecho "1036".
 
La obra que presentamos inscrita en el ángulo inferior derecho con número de inventario "1036", es una representación de la caída de Troya, inspirada en los pasajes que se narran en el final del Canto II de la Eneida de Virgilio. El ataque de los griegos, que se introdujeron en la ciudad en el interior de un gigantesco caballo para destruir e incendiar todo cuanto se encontraban a su paso, se produjo por la noche. El pintor inmortaliza el momento de la lucha de los griegos y troyanos representados en un primer término a la izquierda. En un segundo plano, el gigante caballo. A la derecha, en podemos identificar a Eneas, llevando sobre sus hombros a su padre Anquises, e inmediatamente detrás su esposa Creusa, dando la mano al hijo de ambos Ascanio. La escena se representa entre arquitecturas fantásticas de intensos efectos decorativos, compuestas de amplias y ricas perspectivas que quedan iluminadas por el resplandor de los incendios que aparecen en el fondo de la composición.
Las representaciones de la caída de Troya fue una constante entre los pintores madrileños del segundo tercio del siglo XVII. Destacamos El incedio de Troya de Francisco Gutiérrez conservada en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, El incendio de Troya de Juan de la Corte y el lienzo de Francisco Collantes ambos conservados en el Museo Nacional de Prado.

Precio salida: 6.000 €

NO VENDIDO

694. DIEGO VALENTÍN DÍAZ (Valladolid,1586-1660)Rosas, peonías, claveles, nardos, bella del día y otras flores en un jarrón de cristal sobre un pedestal de piedra

Óleo sobre lienzo. 70 x 53,5 cm.
 
Diego Valentía Díaz fue un pintor longevo y uno de los más destacados de la escuela vallisoletana en siglo XVII. Se formó junto a su padre Pedro Díaz Minaya. Su producción es abundante y contó con un importante taller. Hombre profundamente devoto, relacionado con el Santo Oficio, perteneció a numerosas cofradías locales y mantuvo buenas relaciones con los medios eclesiásticos, retratando a varios obispos de Valladolid. Fue un pintor erudito, mantuvo correspondencia con Francisco Pacheco y conoció a Velázquez. Preocupado por las normas iconográficos, poseyó una amplia biblioteca y gran colección de estampas que utilizó sin recato en sus propias obras.
 
García Chico, en el inventario de su taller en 1661, menciona “seis grabados de flores, de los cuales el más valiosos era una ‘xarra de flores original’ valorado en 100 reales. Entre sus 173 libros de grabados encuadernados se mencionaba un libro de 44 ‘estampas de flores’ valorado sólo en 8 maravedises cada uno” (1946, II, p. 77, nº 62-65; pág. 90, nº 70; citado en Peter Cherry, Arte y naturaleza. El bodegón español en el siglo de Oro, 1999, pág. 320, nota 35). Lo que nos hace pensar, que pintara un conjunto de floreros y bodegones, de los que se conservan escasísimos ejemplos.
 
Desde el punto de vista estilístico y compositivo se puede relacionar con los dos lienzos conservados en el Museo Diocesano y en el Catedralicio de Valladolid (Ver: Jesús Urrea Fernández, Enrique Valdivieso González: Pintura barroca vallisoletana. Universidad de Sevilla, 2017, pág. 244 y 245, fig. 140 y 141). En las tres obras, podemos apreciar la misma tipología del jarrón de cristal sobre un pedestal de piedra, con un mayor número de flores en la obra que presentamos.

Precio salida

8.000 €

NO VENDIDO

694. DIEGO VALENTÍN DÍAZ (Valladolid,1586-1660)Rosas, peonías, claveles, nardos, bella del día y otras flores en un jarrón de cristal sobre un pedestal de piedra

Óleo sobre lienzo. 70 x 53,5 cm.
 
Diego Valentía Díaz fue un pintor longevo y uno de los más destacados de la escuela vallisoletana en siglo XVII. Se formó junto a su padre Pedro Díaz Minaya. Su producción es abundante y contó con un importante taller. Hombre profundamente devoto, relacionado con el Santo Oficio, perteneció a numerosas cofradías locales y mantuvo buenas relaciones con los medios eclesiásticos, retratando a varios obispos de Valladolid. Fue un pintor erudito, mantuvo correspondencia con Francisco Pacheco y conoció a Velázquez. Preocupado por las normas iconográficos, poseyó una amplia biblioteca y gran colección de estampas que utilizó sin recato en sus propias obras.
 
García Chico, en el inventario de su taller en 1661, menciona “seis grabados de flores, de los cuales el más valiosos era una ‘xarra de flores original’ valorado en 100 reales. Entre sus 173 libros de grabados encuadernados se mencionaba un libro de 44 ‘estampas de flores’ valorado sólo en 8 maravedises cada uno” (1946, II, p. 77, nº 62-65; pág. 90, nº 70; citado en Peter Cherry, Arte y naturaleza. El bodegón español en el siglo de Oro, 1999, pág. 320, nota 35). Lo que nos hace pensar, que pintara un conjunto de floreros y bodegones, de los que se conservan escasísimos ejemplos.
 
Desde el punto de vista estilístico y compositivo se puede relacionar con los dos lienzos conservados en el Museo Diocesano y en el Catedralicio de Valladolid (Ver: Jesús Urrea Fernández, Enrique Valdivieso González: Pintura barroca vallisoletana. Universidad de Sevilla, 2017, pág. 244 y 245, fig. 140 y 141). En las tres obras, podemos apreciar la misma tipología del jarrón de cristal sobre un pedestal de piedra, con un mayor número de flores en la obra que presentamos.

Precio salida: 8.000 €

NO VENDIDO

VENDIDO
695. LUCA GIORDANO (Nápoles, 1632-1705)Huida a Egipto

Óleo sobre lienzo. 166 x 191 cm.
Firmado: “Jordanus F”.
 
Con etiquetas en el reverso:
Caja General de Reparaciones inscrita a lápiz, otra etiqueta de la Caja de General de Reparaciones (restos) y etiqueta de expedición, nº 106.
 
PROCEDENCIA:
Antigua colección de los Condes de Montefuerte.
Por herencia a los actuales propietarios.
 
La obra que presentamos es un lienzo inédito procedente de la antigua colección de Don Manuel María de Allendesalazar Loyzaga, III conde de Montefuerte (1814-1894). Dentro de su colección entre los bienes que legaba a sus hijos, cuando falleció en 1891, se encontraban doce obras de Luca Giordano, hoy dispersos entre sus herederos (Ver: Real Academia de la Historia: https://dbe.rah.es/biografias/84544/manuel-maria-allendesalazar-loyzaga).
Lienzo, firmado, “Jordanus. F.” en el ángulo inferior derecho que representa el pasaje de la Huida a Egipto según el evangelio de San Mateo (Mt:2,13 Y 14). La Sagrada Familia huye a Egipto de la persecución decretada sobre todos los menores de dos años nacidos en Belén, una vez advertido Herodes por los Reyes Magos del nacimiento del rey de los judíos.
Cuadro pintado en clave veneciana en el que Luca Giordano nos muestra toda su genialidad. Con una pincelada libre y un predominio de tonalidades cálidas y luminosas en los amarillos del fondo del paisaje contrastados con el azul del manto de la Virgen y los marrones en la capa de San José, nos describe sobre un paisaje el momento de la Huida a Egipto. San José, La Virgen y el Niño siguen el mandato del ángel y parten rumbo a Egipto. La aparición de los gansos del Nilo volando sobre el río y el paisaje aludiendo al Nilo hacen referencia a la huida y no al regreso. La Virgen amamantando al Niño sobre la borriquita sin detenerse también aluden a la urgencia de la huida.
Nuestro cuadro es obviamente, el más bello de los cuadros realizados por Giordano sobre este tema. El tratamiento de la composición nos hace pensar en una obra concebida casi como una escena de género propia de un salón y no de un oratorio, realizado por encargo de un comitente privado. Añade luz al estudio cronológico de otras dos Huidas a Egipto, composiciones notablemente diferentes; una copia de la otra conservadas: una en Patrimonio Nacional que previamente estuvo colgada en el Palacio del Buen Retiro y la otra en el Convento de los jesuitas de Alcalá de Henares, que los historiadores Ferrari y Scavizzi sitúan en la década de los 70 y 80 del siglo XVII.
En la Sacristía de la Catedral de Toledo existe una copia de nuestro cuadro de menor calidad (Ver: Pérez Sanchez: “Luca Giordano y España”. Madrid, Palacio Real, del 7 de marzo al 2 de junio de 2002, pág. 176).

Precio salida

125.000 €

VENDIDO POR

125.000 €
VENDIDO
695. LUCA GIORDANO (Nápoles, 1632-1705)Huida a Egipto

Óleo sobre lienzo. 166 x 191 cm.
Firmado: “Jordanus F”.
 
Con etiquetas en el reverso:
Caja General de Reparaciones inscrita a lápiz, otra etiqueta de la Caja de General de Reparaciones (restos) y etiqueta de expedición, nº 106.
 
PROCEDENCIA:
Antigua colección de los Condes de Montefuerte.
Por herencia a los actuales propietarios.
 
La obra que presentamos es un lienzo inédito procedente de la antigua colección de Don Manuel María de Allendesalazar Loyzaga, III conde de Montefuerte (1814-1894). Dentro de su colección entre los bienes que legaba a sus hijos, cuando falleció en 1891, se encontraban doce obras de Luca Giordano, hoy dispersos entre sus herederos (Ver: Real Academia de la Historia: https://dbe.rah.es/biografias/84544/manuel-maria-allendesalazar-loyzaga).
Lienzo, firmado, “Jordanus. F.” en el ángulo inferior derecho que representa el pasaje de la Huida a Egipto según el evangelio de San Mateo (Mt:2,13 Y 14). La Sagrada Familia huye a Egipto de la persecución decretada sobre todos los menores de dos años nacidos en Belén, una vez advertido Herodes por los Reyes Magos del nacimiento del rey de los judíos.
Cuadro pintado en clave veneciana en el que Luca Giordano nos muestra toda su genialidad. Con una pincelada libre y un predominio de tonalidades cálidas y luminosas en los amarillos del fondo del paisaje contrastados con el azul del manto de la Virgen y los marrones en la capa de San José, nos describe sobre un paisaje el momento de la Huida a Egipto. San José, La Virgen y el Niño siguen el mandato del ángel y parten rumbo a Egipto. La aparición de los gansos del Nilo volando sobre el río y el paisaje aludiendo al Nilo hacen referencia a la huida y no al regreso. La Virgen amamantando al Niño sobre la borriquita sin detenerse también aluden a la urgencia de la huida.
Nuestro cuadro es obviamente, el más bello de los cuadros realizados por Giordano sobre este tema. El tratamiento de la composición nos hace pensar en una obra concebida casi como una escena de género propia de un salón y no de un oratorio, realizado por encargo de un comitente privado. Añade luz al estudio cronológico de otras dos Huidas a Egipto, composiciones notablemente diferentes; una copia de la otra conservadas: una en Patrimonio Nacional que previamente estuvo colgada en el Palacio del Buen Retiro y la otra en el Convento de los jesuitas de Alcalá de Henares, que los historiadores Ferrari y Scavizzi sitúan en la década de los 70 y 80 del siglo XVII.
En la Sacristía de la Catedral de Toledo existe una copia de nuestro cuadro de menor calidad (Ver: Pérez Sanchez: “Luca Giordano y España”. Madrid, Palacio Real, del 7 de marzo al 2 de junio de 2002, pág. 176).

Precio salida: 125.000 €

VENDIDO POR: 125.000 €

700. ATRIBUIDO A ANTONIO DAVID (Italia,1698-1750)Retrato de Alonso Manrique de Lara y Silva, Duque del Arco

Óleo sobre lienzo adherido a tabla. 40 x 60,5 cm.
Inscrito en el reverso a tinta roja: "AA".
 
Obra inscrita en el reverso con anagrama, “AA”, que nos permite identificar al retratado: Alonso Manrique de Lara y Silva, I Duque del Arco (1672-1737), mayordomo real, caballerizo mayor y Grande de España. Se casó en 1695 con Mariana Enríquez de Cárdenas, XVI condesa de la Puebla del Maestre, VII marquesa de Bacares y II condesa de Montenuevo. Fue nombrado mayordomo de la Reina el 25 de octubre de 1688. En 1695, recibió el cargo de gentilhombre de cámara de su Majestad y su primer caballerizo. Acompañó a Felipe V en las campañas de Portugal (1702) y de Cataluña (1706). En 1712 fue nombrado caballero de la Orden Militar de Santiago y comendador de Valencia del Ventoso. Dos años después recibió los cargos de montero y ballestero mayor y salvó valerosamente al rey del ataque de un jabalí malherido. Este hecho le valió el título ducal y la Grandeza personal (26 de abril de 1715), y sobre todo el aprecio del monarca, del que no se separó nunca. También fue distinguido en 1724 como Caballero de la Orden del Toisón de Oro. Fue propietario del Palacio de la Quinta desde 1717. A su muerte, la duquesa viuda lo dona a Felipe V e Isabel de Farnesio, quienes lo incorporaron al Real Sitio de El Pardo.
 
Desde el punto de vista estilístico, se puede relacionar con el retrato de James Francis Edward Stuart, conocido como “el gran pretendiente”, pintado por Antonio David h. 1720 y conservado en el Palacio de Liria de Madrid.

Precio salida

3.500 €

700. ATRIBUIDO A ANTONIO DAVID (Italia,1698-1750)Retrato de Alonso Manrique de Lara y Silva, Duque del Arco

Óleo sobre lienzo adherido a tabla. 40 x 60,5 cm.
Inscrito en el reverso a tinta roja: "AA".
 
Obra inscrita en el reverso con anagrama, “AA”, que nos permite identificar al retratado: Alonso Manrique de Lara y Silva, I Duque del Arco (1672-1737), mayordomo real, caballerizo mayor y Grande de España. Se casó en 1695 con Mariana Enríquez de Cárdenas, XVI condesa de la Puebla del Maestre, VII marquesa de Bacares y II condesa de Montenuevo. Fue nombrado mayordomo de la Reina el 25 de octubre de 1688. En 1695, recibió el cargo de gentilhombre de cámara de su Majestad y su primer caballerizo. Acompañó a Felipe V en las campañas de Portugal (1702) y de Cataluña (1706). En 1712 fue nombrado caballero de la Orden Militar de Santiago y comendador de Valencia del Ventoso. Dos años después recibió los cargos de montero y ballestero mayor y salvó valerosamente al rey del ataque de un jabalí malherido. Este hecho le valió el título ducal y la Grandeza personal (26 de abril de 1715), y sobre todo el aprecio del monarca, del que no se separó nunca. También fue distinguido en 1724 como Caballero de la Orden del Toisón de Oro. Fue propietario del Palacio de la Quinta desde 1717. A su muerte, la duquesa viuda lo dona a Felipe V e Isabel de Farnesio, quienes lo incorporaron al Real Sitio de El Pardo.
 
Desde el punto de vista estilístico, se puede relacionar con el retrato de James Francis Edward Stuart, conocido como “el gran pretendiente”, pintado por Antonio David h. 1720 y conservado en el Palacio de Liria de Madrid.

Precio salida: 3.500 €