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661. ESCUELA CASTELLANA, SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVIDescendimiento de Cristo

Óleo sobre tabla. 88,5 x 67 cm.
En el reverso con etiqueta de la Junta Delegada de Incautación,  procedencia “Floridablanca”, número de inventario “16824”, número de colección, “98” e inscrita a tiza “F.2202”.
 
PROCEDENCIA:
Antigua colección de la Condesa Viuda de Floridablanca.
 
Obra recogida en el libro de Actas de Incautación de la Condesa Viuda de Floridablanca, número 18, descrita: “tabla. Descendimiento. Atribuida a B. Correa, 1550”.
 
Obra recogida en el libro de Actas de Incautación de Doña María de la Concepción Wall y Diago, Condesa de Floridablanca, condesa de Armíldez de Toledo y marquesa de la Cañada. Se trata de un inventario de la colección de bienes de su residencia de la calle Góngora número 6, que se conserva en el archivo del Instituto Cultural de España con signatura JTA 14/14 y fecha del 15. 08. 1936. En el número 18 de dicho documentes, la tabla está descrita como: “tabla. Descendimiento. Atribuida a B. Correa. 1550”. En la placa de nuestra tabla, se puede leer “D. CORREA, 1550”, un error en la transcripción del inventario de la época es indiscutible. A Juan Correa de Vivar, destacado pintor toledano del siglo XVI, también se le denominó como Domingo, Diego y Daniel (Ver: Isabel Mateo Gómez y Amelia López- Yarto Elizalde: “Pintura toledana, de la segunda mitad del siglo XVI”. Madrid, 2003, página 174).
 
La obra que presentamos se puede relacionar desde el punto de vista compositivo con un grabado de Cornelis de Cort (1533-1578), según Girolamo Muziano (1528/32-1592). Sin embargo, son notables las diferencias respecto al grabado. La figura de María Magdalena, no aparece abrazada a los pies de Cristo, sino arrodillada en un primer plano en nuestra tabla, y José de Arimatea, aparece a los pies de Cristo que parece ausente en el grabado de Cort.
 
Tabla en la que el pintor con una finura en la ejecución y un vibrante colorido, nos sitúa el Descendimiento de la Cruz, sobre un paisaje. En la parte superior los santos varones actitud de descender en unas escaleras, sostienen el cuerpo de Cristo. A los pies de Cristo, María Magdalena y la Santísima Virgen sumida en su dolor, acompañada de una de las Marías. San Juan, sujetando el brazo de Cristo y en los laterales José de Arimatea y Nicodemo. Es indudable, la influencia italiana en la tabla no sólo desde el punto de vista compositivo sino estilístico, lo que nos hace pensar que nuestro pintor pudiera haber viajado a Italia, o haber bebido de influencias italianas de pintores toledanos.
 
Destacamos su buen estado de conservación.

Precio salida

20.000 €

661. ESCUELA CASTELLANA, SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVIDescendimiento de Cristo

Óleo sobre tabla. 88,5 x 67 cm.
En el reverso con etiqueta de la Junta Delegada de Incautación,  procedencia “Floridablanca”, número de inventario “16824”, número de colección, “98” e inscrita a tiza “F.2202”.
 
PROCEDENCIA:
Antigua colección de la Condesa Viuda de Floridablanca.
 
Obra recogida en el libro de Actas de Incautación de la Condesa Viuda de Floridablanca, número 18, descrita: “tabla. Descendimiento. Atribuida a B. Correa, 1550”.
 
Obra recogida en el libro de Actas de Incautación de Doña María de la Concepción Wall y Diago, Condesa de Floridablanca, condesa de Armíldez de Toledo y marquesa de la Cañada. Se trata de un inventario de la colección de bienes de su residencia de la calle Góngora número 6, que se conserva en el archivo del Instituto Cultural de España con signatura JTA 14/14 y fecha del 15. 08. 1936. En el número 18 de dicho documentes, la tabla está descrita como: “tabla. Descendimiento. Atribuida a B. Correa. 1550”. En la placa de nuestra tabla, se puede leer “D. CORREA, 1550”, un error en la transcripción del inventario de la época es indiscutible. A Juan Correa de Vivar, destacado pintor toledano del siglo XVI, también se le denominó como Domingo, Diego y Daniel (Ver: Isabel Mateo Gómez y Amelia López- Yarto Elizalde: “Pintura toledana, de la segunda mitad del siglo XVI”. Madrid, 2003, página 174).
 
La obra que presentamos se puede relacionar desde el punto de vista compositivo con un grabado de Cornelis de Cort (1533-1578), según Girolamo Muziano (1528/32-1592). Sin embargo, son notables las diferencias respecto al grabado. La figura de María Magdalena, no aparece abrazada a los pies de Cristo, sino arrodillada en un primer plano en nuestra tabla, y José de Arimatea, aparece a los pies de Cristo que parece ausente en el grabado de Cort.
 
Tabla en la que el pintor con una finura en la ejecución y un vibrante colorido, nos sitúa el Descendimiento de la Cruz, sobre un paisaje. En la parte superior los santos varones actitud de descender en unas escaleras, sostienen el cuerpo de Cristo. A los pies de Cristo, María Magdalena y la Santísima Virgen sumida en su dolor, acompañada de una de las Marías. San Juan, sujetando el brazo de Cristo y en los laterales José de Arimatea y Nicodemo. Es indudable, la influencia italiana en la tabla no sólo desde el punto de vista compositivo sino estilístico, lo que nos hace pensar que nuestro pintor pudiera haber viajado a Italia, o haber bebido de influencias italianas de pintores toledanos.
 
Destacamos su buen estado de conservación.

Precio salida: 20.000 €

VENDIDO
666. ESCUELA FLAMENCA, H.1600El Juicio Final y la Crucifixión (anverso y reverso)

Óleo sobre cobre. 45 x 41 cm.
Inscrito: "Inscrito el cobre del Juicio Final: “TEMPLA POLI VOLVENS TERRAI VISCERA PANDAM. EXQVE CIAM TVMULIS MANES FATOC SVBACTO ET FRACTIS LETHI STIMVLIS CONPLEBO TRIBVNAL FACTA Q CVNTORVM IVDEX PIA ET IMPIA CERNAM”.
La obra que presentamos consta de dos cobres montados en un tondo sobre columna en madera tallada y dorada. Dicho montaje, nos hace pensar que pudiera haber sido concebida con un fin devocional doméstico. En uno de los cobres, el Juicio Final, basado en el grabado de Hans Sadeler de hacia 1588- 1595 según un dibujo de Christoph Schwartz (1545-1592). Con una delicadeza esquisita el pintor ejecuta la complicada escena del Juicio Final con un programa iconográfico ambicioso. En la parte superior, un rompimiento de Gloria, en el centro Cristo sobre un arco iris, con los pies apoyados sobre un globo terráqueo y los brazos en alto, flanqueado por la Virgen y San Juan el Bautista. Les rodean un grupo de ángeles músicos, ángeles que portan los intrumentos de la pasión, los Arma Christi: la columna de la flagelación, la corona de espinas, la cruz y los clavos que simbolizan su triunfo sobre la muerte y el pecado, los doce apóstoles y otros santos. En la parte inferior, San Miguel Arcángel en el centro de la composición, a un lado la representación del Paraiso con las almas de los salvados y a la derecha el infierno con almas de los condenados. En el otro cobre, sobre un paisaje Cristo en la cruz, acompañados de cuatro ángeles que recogen la sangre de Cristo en unos cálices. En la parte inferior, la Virgen María,  San Juan y María Magdalena.
Destacamos el buen estado de conservación de ambos cobres.
 

Precio salida

6.000 €

VENDIDO POR

14.000 €
VENDIDO
666. ESCUELA FLAMENCA, H.1600El Juicio Final y la Crucifixión (anverso y reverso)

Óleo sobre cobre. 45 x 41 cm.
Inscrito: "Inscrito el cobre del Juicio Final: “TEMPLA POLI VOLVENS TERRAI VISCERA PANDAM. EXQVE CIAM TVMULIS MANES FATOC SVBACTO ET FRACTIS LETHI STIMVLIS CONPLEBO TRIBVNAL FACTA Q CVNTORVM IVDEX PIA ET IMPIA CERNAM”.
La obra que presentamos consta de dos cobres montados en un tondo sobre columna en madera tallada y dorada. Dicho montaje, nos hace pensar que pudiera haber sido concebida con un fin devocional doméstico. En uno de los cobres, el Juicio Final, basado en el grabado de Hans Sadeler de hacia 1588- 1595 según un dibujo de Christoph Schwartz (1545-1592). Con una delicadeza esquisita el pintor ejecuta la complicada escena del Juicio Final con un programa iconográfico ambicioso. En la parte superior, un rompimiento de Gloria, en el centro Cristo sobre un arco iris, con los pies apoyados sobre un globo terráqueo y los brazos en alto, flanqueado por la Virgen y San Juan el Bautista. Les rodean un grupo de ángeles músicos, ángeles que portan los intrumentos de la pasión, los Arma Christi: la columna de la flagelación, la corona de espinas, la cruz y los clavos que simbolizan su triunfo sobre la muerte y el pecado, los doce apóstoles y otros santos. En la parte inferior, San Miguel Arcángel en el centro de la composición, a un lado la representación del Paraiso con las almas de los salvados y a la derecha el infierno con almas de los condenados. En el otro cobre, sobre un paisaje Cristo en la cruz, acompañados de cuatro ángeles que recogen la sangre de Cristo en unos cálices. En la parte inferior, la Virgen María,  San Juan y María Magdalena.
Destacamos el buen estado de conservación de ambos cobres.
 

Precio salida: 6.000 €

VENDIDO POR: 14.000 €

682. ESCUELA ESPAÑOLA, SEGUNDO TERCIO DEL SIGLO XVIICapricho arquitectónico con el Incendio de Troya

Óleo sobre lienzo. 108,5 x 164 cm. Sin marco.
Con número de inventario en el ángulo inferior derecho "1036".
 
La obra que presentamos inscrita en el ángulo inferior derecho con número de inventario "1036", es una representación de la caída de Troya, inspirada en los pasajes que se narran en el final del Canto II de la Eneida de Virgilio. El ataque de los griegos, que se introdujeron en la ciudad en el interior de un gigantesco caballo para destruir e incendiar todo cuanto se encontraban a su paso, se produjo por la noche. El pintor inmortaliza el momento de la lucha de los griegos y troyanos representados en un primer término a la izquierda. En un segundo plano, el gigante caballo. A la derecha, en podemos identificar a Eneas, llevando sobre sus hombros a su padre Anquises, e inmediatamente detrás su esposa Creusa, dando la mano al hijo de ambos Ascanio. La escena se representa entre arquitecturas fantásticas de intensos efectos decorativos, compuestas de amplias y ricas perspectivas que quedan iluminadas por el resplandor de los incendios que aparecen en el fondo de la composición.
Las representaciones de la caída de Troya fue una constante entre los pintores madrileños del segundo tercio del siglo XVII. Destacamos El incedio de Troya de Francisco Gutiérrez conservada en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, El incendio de Troya de Juan de la Corte y el lienzo de Francisco Collantes ambos conservados en el Museo Nacional de Prado.

Precio salida

6.000 €

NO VENDIDO

682. ESCUELA ESPAÑOLA, SEGUNDO TERCIO DEL SIGLO XVIICapricho arquitectónico con el Incendio de Troya

Óleo sobre lienzo. 108,5 x 164 cm. Sin marco.
Con número de inventario en el ángulo inferior derecho "1036".
 
La obra que presentamos inscrita en el ángulo inferior derecho con número de inventario "1036", es una representación de la caída de Troya, inspirada en los pasajes que se narran en el final del Canto II de la Eneida de Virgilio. El ataque de los griegos, que se introdujeron en la ciudad en el interior de un gigantesco caballo para destruir e incendiar todo cuanto se encontraban a su paso, se produjo por la noche. El pintor inmortaliza el momento de la lucha de los griegos y troyanos representados en un primer término a la izquierda. En un segundo plano, el gigante caballo. A la derecha, en podemos identificar a Eneas, llevando sobre sus hombros a su padre Anquises, e inmediatamente detrás su esposa Creusa, dando la mano al hijo de ambos Ascanio. La escena se representa entre arquitecturas fantásticas de intensos efectos decorativos, compuestas de amplias y ricas perspectivas que quedan iluminadas por el resplandor de los incendios que aparecen en el fondo de la composición.
Las representaciones de la caída de Troya fue una constante entre los pintores madrileños del segundo tercio del siglo XVII. Destacamos El incedio de Troya de Francisco Gutiérrez conservada en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, El incendio de Troya de Juan de la Corte y el lienzo de Francisco Collantes ambos conservados en el Museo Nacional de Prado.

Precio salida: 6.000 €

NO VENDIDO

694. DIEGO VALENTÍN DÍAZ (Valladolid,1586-1660)Rosas, peonías, claveles, nardos, bella del día y otras flores en un jarrón de cristal sobre un pedestal de piedra

Óleo sobre lienzo. 70 x 53,5 cm.
 
Diego Valentía Díaz fue un pintor longevo y uno de los más destacados de la escuela vallisoletana en siglo XVII. Se formó junto a su padre Pedro Díaz Minaya. Su producción es abundante y contó con un importante taller. Hombre profundamente devoto, relacionado con el Santo Oficio, perteneció a numerosas cofradías locales y mantuvo buenas relaciones con los medios eclesiásticos, retratando a varios obispos de Valladolid. Fue un pintor erudito, mantuvo correspondencia con Francisco Pacheco y conoció a Velázquez. Preocupado por las normas iconográficos, poseyó una amplia biblioteca y gran colección de estampas que utilizó sin recato en sus propias obras.
 
García Chico, en el inventario de su taller en 1661, menciona “seis grabados de flores, de los cuales el más valiosos era una ‘xarra de flores original’ valorado en 100 reales. Entre sus 173 libros de grabados encuadernados se mencionaba un libro de 44 ‘estampas de flores’ valorado sólo en 8 maravedises cada uno” (1946, II, p. 77, nº 62-65; pág. 90, nº 70; citado en Peter Cherry, Arte y naturaleza. El bodegón español en el siglo de Oro, 1999, pág. 320, nota 35). Lo que nos hace pensar, que pintara un conjunto de floreros y bodegones, de los que se conservan escasísimos ejemplos.
 
Desde el punto de vista estilístico y compositivo se puede relacionar con los dos lienzos conservados en el Museo Diocesano y en el Catedralicio de Valladolid (Ver: Jesús Urrea Fernández, Enrique Valdivieso González: Pintura barroca vallisoletana. Universidad de Sevilla, 2017, pág. 244 y 245, fig. 140 y 141). En las tres obras, podemos apreciar la misma tipología del jarrón de cristal sobre un pedestal de piedra, con un mayor número de flores en la obra que presentamos.

Precio salida

8.000 €

NO VENDIDO

694. DIEGO VALENTÍN DÍAZ (Valladolid,1586-1660)Rosas, peonías, claveles, nardos, bella del día y otras flores en un jarrón de cristal sobre un pedestal de piedra

Óleo sobre lienzo. 70 x 53,5 cm.
 
Diego Valentía Díaz fue un pintor longevo y uno de los más destacados de la escuela vallisoletana en siglo XVII. Se formó junto a su padre Pedro Díaz Minaya. Su producción es abundante y contó con un importante taller. Hombre profundamente devoto, relacionado con el Santo Oficio, perteneció a numerosas cofradías locales y mantuvo buenas relaciones con los medios eclesiásticos, retratando a varios obispos de Valladolid. Fue un pintor erudito, mantuvo correspondencia con Francisco Pacheco y conoció a Velázquez. Preocupado por las normas iconográficos, poseyó una amplia biblioteca y gran colección de estampas que utilizó sin recato en sus propias obras.
 
García Chico, en el inventario de su taller en 1661, menciona “seis grabados de flores, de los cuales el más valiosos era una ‘xarra de flores original’ valorado en 100 reales. Entre sus 173 libros de grabados encuadernados se mencionaba un libro de 44 ‘estampas de flores’ valorado sólo en 8 maravedises cada uno” (1946, II, p. 77, nº 62-65; pág. 90, nº 70; citado en Peter Cherry, Arte y naturaleza. El bodegón español en el siglo de Oro, 1999, pág. 320, nota 35). Lo que nos hace pensar, que pintara un conjunto de floreros y bodegones, de los que se conservan escasísimos ejemplos.
 
Desde el punto de vista estilístico y compositivo se puede relacionar con los dos lienzos conservados en el Museo Diocesano y en el Catedralicio de Valladolid (Ver: Jesús Urrea Fernández, Enrique Valdivieso González: Pintura barroca vallisoletana. Universidad de Sevilla, 2017, pág. 244 y 245, fig. 140 y 141). En las tres obras, podemos apreciar la misma tipología del jarrón de cristal sobre un pedestal de piedra, con un mayor número de flores en la obra que presentamos.

Precio salida: 8.000 €

NO VENDIDO

VENDIDO
695. LUCA GIORDANO (Nápoles, 1632-1705)Huida a Egipto

Óleo sobre lienzo. 166 x 191 cm.
Firmado: “Jordanus F”.
 
Con etiquetas en el reverso:
Caja General de Reparaciones inscrita a lápiz, otra etiqueta de la Caja de General de Reparaciones (restos) y etiqueta de expedición, nº 106.
 
PROCEDENCIA:
Antigua colección de los Condes de Montefuerte.
Por herencia a los actuales propietarios.
 
La obra que presentamos es un lienzo inédito procedente de la antigua colección de Don Manuel María de Allendesalazar Loyzaga, III conde de Montefuerte (1814-1894). Dentro de su colección entre los bienes que legaba a sus hijos, cuando falleció en 1891, se encontraban doce obras de Luca Giordano, hoy dispersos entre sus herederos (Ver: Real Academia de la Historia: https://dbe.rah.es/biografias/84544/manuel-maria-allendesalazar-loyzaga).
Lienzo, firmado, “Jordanus. F.” en el ángulo inferior derecho que representa el pasaje de la Huida a Egipto según el evangelio de San Mateo (Mt:2,13 Y 14). La Sagrada Familia huye a Egipto de la persecución decretada sobre todos los menores de dos años nacidos en Belén, una vez advertido Herodes por los Reyes Magos del nacimiento del rey de los judíos.
Cuadro pintado en clave veneciana en el que Luca Giordano nos muestra toda su genialidad. Con una pincelada libre y un predominio de tonalidades cálidas y luminosas en los amarillos del fondo del paisaje contrastados con el azul del manto de la Virgen y los marrones en la capa de San José, nos describe sobre un paisaje el momento de la Huida a Egipto. San José, La Virgen y el Niño siguen el mandato del ángel y parten rumbo a Egipto. La aparición de los gansos del Nilo volando sobre el río y el paisaje aludiendo al Nilo hacen referencia a la huida y no al regreso. La Virgen amamantando al Niño sobre la borriquita sin detenerse también aluden a la urgencia de la huida.
Nuestro cuadro es obviamente, el más bello de los cuadros realizados por Giordano sobre este tema. El tratamiento de la composición nos hace pensar en una obra concebida casi como una escena de género propia de un salón y no de un oratorio, realizado por encargo de un comitente privado. Añade luz al estudio cronológico de otras dos Huidas a Egipto, composiciones notablemente diferentes; una copia de la otra conservadas: una en Patrimonio Nacional que previamente estuvo colgada en el Palacio del Buen Retiro y la otra en el Convento de los jesuitas de Alcalá de Henares, que los historiadores Ferrari y Scavizzi sitúan en la década de los 70 y 80 del siglo XVII.
En la Sacristía de la Catedral de Toledo existe una copia de nuestro cuadro de menor calidad (Ver: Pérez Sanchez: “Luca Giordano y España”. Madrid, Palacio Real, del 7 de marzo al 2 de junio de 2002, pág. 176).

Precio salida

125.000 €

VENDIDO POR

125.000 €
VENDIDO
695. LUCA GIORDANO (Nápoles, 1632-1705)Huida a Egipto

Óleo sobre lienzo. 166 x 191 cm.
Firmado: “Jordanus F”.
 
Con etiquetas en el reverso:
Caja General de Reparaciones inscrita a lápiz, otra etiqueta de la Caja de General de Reparaciones (restos) y etiqueta de expedición, nº 106.
 
PROCEDENCIA:
Antigua colección de los Condes de Montefuerte.
Por herencia a los actuales propietarios.
 
La obra que presentamos es un lienzo inédito procedente de la antigua colección de Don Manuel María de Allendesalazar Loyzaga, III conde de Montefuerte (1814-1894). Dentro de su colección entre los bienes que legaba a sus hijos, cuando falleció en 1891, se encontraban doce obras de Luca Giordano, hoy dispersos entre sus herederos (Ver: Real Academia de la Historia: https://dbe.rah.es/biografias/84544/manuel-maria-allendesalazar-loyzaga).
Lienzo, firmado, “Jordanus. F.” en el ángulo inferior derecho que representa el pasaje de la Huida a Egipto según el evangelio de San Mateo (Mt:2,13 Y 14). La Sagrada Familia huye a Egipto de la persecución decretada sobre todos los menores de dos años nacidos en Belén, una vez advertido Herodes por los Reyes Magos del nacimiento del rey de los judíos.
Cuadro pintado en clave veneciana en el que Luca Giordano nos muestra toda su genialidad. Con una pincelada libre y un predominio de tonalidades cálidas y luminosas en los amarillos del fondo del paisaje contrastados con el azul del manto de la Virgen y los marrones en la capa de San José, nos describe sobre un paisaje el momento de la Huida a Egipto. San José, La Virgen y el Niño siguen el mandato del ángel y parten rumbo a Egipto. La aparición de los gansos del Nilo volando sobre el río y el paisaje aludiendo al Nilo hacen referencia a la huida y no al regreso. La Virgen amamantando al Niño sobre la borriquita sin detenerse también aluden a la urgencia de la huida.
Nuestro cuadro es obviamente, el más bello de los cuadros realizados por Giordano sobre este tema. El tratamiento de la composición nos hace pensar en una obra concebida casi como una escena de género propia de un salón y no de un oratorio, realizado por encargo de un comitente privado. Añade luz al estudio cronológico de otras dos Huidas a Egipto, composiciones notablemente diferentes; una copia de la otra conservadas: una en Patrimonio Nacional que previamente estuvo colgada en el Palacio del Buen Retiro y la otra en el Convento de los jesuitas de Alcalá de Henares, que los historiadores Ferrari y Scavizzi sitúan en la década de los 70 y 80 del siglo XVII.
En la Sacristía de la Catedral de Toledo existe una copia de nuestro cuadro de menor calidad (Ver: Pérez Sanchez: “Luca Giordano y España”. Madrid, Palacio Real, del 7 de marzo al 2 de junio de 2002, pág. 176).

Precio salida: 125.000 €

VENDIDO POR: 125.000 €